Sillón del Común

Tola Centro de Arte desarrolló una instalación artística móvil en el marco del Festival de Arte en las Calles de la ciudad de Ibarra, obra que cuestiona el papel de la ciudadanía y su imaginario con respecto al uso y construcción del espacio público. La instalación fue realizada por Francisco Palacios, Mishell Naranjo, Paúl Palacios y Eduardo Vaca, quienes realizaron un proceso de experimentación y crítica durante todo el evento, invitando a lxs participantes a repensar nuevas formas de convivencia común.

#SillóndelComún es una instalación móvil en la calle desarrollado por el equipo de Tola Centro de Arte. Es una obra que experimenta nuevas formas de relacionarnos en el espacio público a través de la replicación de un espacio de comodidad de una casa. La idea de trasladar la comodidad del hogar al espacio público, pretende irrumpir en la idiosincrasia de los habitantes de Ibarra, quienes conciben el espacio público como un espacio ajeno, incómodo, censurado, peligroso e inadecuado para su uso y goce cotidiano.

La instalación se presentó dentro de un festival de arte en las calles, y se materializó con la localización de un sofá acompañado de una alfombra de papel en la intersección de las calles Flores y Bolívar en el centro histórico de la ciudad. El papel, convertido en alfombra, en lienzo y en texto efímero, invitó a las personas a interactuar con la obra, a tomar asiento, a sentirse cómodas y a pensar en nuevas formas de convivir en el espacio común.

dos y medio Tolas, Ibarra.

 

Sala 1, Ibarra

El proceso nunca dejó de ser un experimento, una constante observación crítica, de los materiales, del espacio y de los actores que curiosos y temerosos se acercaban. Colocar ruedas a un sillón y recorrer el centro de Ibarra sin tener idea de una ubicación, atravesar veredas angostas y calles con poca fluidez peatonal no fue tan fácil, se presentaron algunos percances. Corregir y continuar nuestro camino, probar nuestro espacio de comodidad frente al edificio municipal, cambiar una, dos y tres veces de lugar hasta encontrar más comodidad era parte del proceso. Mientras oscurecía, un texto escrito en ese instante, dentro de esa misma atmósfera experimental, decoró la «alfombra» de papel acompañado de cuatro pequeñas farolas de papel. Ambos elementos, texto y farolas, intentaban coquetear con la temporalidad de nuestras acciones en los bloques que conforman la calle. ¿Es que acaso estas acciones deberían permanecer más tiempo en el espacio público?

Sala 2, Ibarra

Algunas personas interactuaron con la instalación, se sentaron y experimentaron (quizás por primera vez) lo inusual de ocupar el espacio público para sentirse diferentes haciendo algo distinto a lo cotidiano. Muchas otras, se acercaron a comentar con nosotrxs, de lo cual surgieron varias cuestiones: ¿esto es arte?, ¿qué significa?, ¿es legítima esta apropiación del espacio?, ¿a quién le pertenece el espacio público?, ¿por qué la necesidad de visibilizar este tema?, Qué bonito! ¿y esto organiza el municipio?…en estas y otras preguntas se manifestó la necesidad de repensar la ciudad desde la ciudadanía; entender que la gente es quien construye la ciudad con sus acciones; entender que en asociación o en colectivo se construyen espacios de convivencia común; entender que (Rowan 2016) la cultura común no aspira al universalismo sino al particularismo radical; que la formalidad y la estandarización de normas discrimina más que unifica; y que a partir de la accesibilidad al arte y la cultura se generan espacios políticos de debate y de crítica sobre nuevas formas de vida en comunidad, y que por ello, somos censuradxs.

Equipo Tola, Ibarra

La comodidad duró cuatro horas…

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